
Dicen las encuestas, esos papeles repletos de números que normalmente suelen equivocarse a la hora de preguntar por el presidente del Gobierno, que al 70% de los españoles les produce más placer la victoria de su equipo que el sexo. Es decir, que eso de que Raúl se señale el 7 de su espalda les pone más a los merengues que su prójima en camisón.
En algunos casos puedo hasta entenderlo, porque los aficionados del Barça este año han terminado jodidos, pero no creo yo que sea para tanto.
Que el deporte anima, vale; que se presta al jolgorio, de acuerdo; que nos puede llevar a la gloria durante un par de días, pues también. Pero de ahí a preferirlo a un revolcón de esos que parten somieres, por ahí no paso.
Pero peor aún es el tema de los suecos, que afirman que en su amplia mayoría se han abrazado y besado a un desconocido durante el transcurso de un evento deportivo; ahora entiendo a las suecas, que vienen a la Costa del Sol buscando cariño como el que busca una botella de Lanjarón en el Gobi a mediados de Agosto.
En fín, queridos amigos, que yo soy partidario de lo que afirmaban mis admirados Tip y Coll:
- Donde se ponga una buena corrida, que se quite el fútbol.
- Digo,el fútbol... y los toros.