Estimado Sr. Zapatero, le mando unos consejillos que le van a venir como perita en dulce....
Sr. Presidente:
Le mando estas humildes letras con unos consejos para pasar el mal trago de la desacelerada crisis que estamos pasando en estos momentos. Si me hace caso y tiene a bien usarlos, verá como todo se soluciona.
En primer lugar, nacionalice las fábricas de banderas; quítele el chollo a las tiendas de chinos y regule su venta mediante receta farmacéutica. Las arcas del estado rebosarán de felicidad.
Luego, hable con la FIFA, la UEFA, la CONCACAF o con quien haga falta para que haya un campeonato de fubtol al mes. Apunte a la selección a todas las competiciones posibles, includa la de Oceanía; no se puede dejar pasar la oportunidad de tener a todo un país en la inopia, olvidado de su condición de mileurista hipotecado. Hágame caso, los frutos los verá a muy corto plazo.
Hable con los franceses para que Roland Garros sea tres o cuatro veces al año; total, Federer ya está yendo al psicólogo para que no se ponga malo cada vez que vea a un chaval con melenas y camiseta tipo Quepashanomemireaziquemehekedaocontucara.
Subvencione a Fernando Alonso; en lugar de rebajarle el precio del gasoil a los transportistas y pesqueros, que son muchos, regálele la super al asturiano, que se ve que los de Renault andan cortitos y le echan de menos octanos, y así le va al pobre con el Arre 28.
Aprovechando que todo el mundo llama a Iker Casillas "El Santo", acerce posturas con la Santa Sede; por lo menos podrá hacerlo beato, y los de la COPE y El Mundo se relajarán un poco.
Si sigue estos consejos, y alguno más que pueda regalarle cualquiera de sus ministros, viviremos felices... eso sí, sin un euro para perdices.
viendo la hiperfelicidad que ha provocado el deporte en la sociedad hasta me atrevo a decir que los peperos se han calmado olvidando que tienen que hacer dura oposicion
enhorabuena por el blog
saludos
Málaga, Andalucía Escribir es bonito, pero más bonito es que te lean. Así que todos aquellos interesados en perder su tiempo, pasen, siéntense y pongan los pies en la mesa, pero dejen las cervezas en los posavasos, que si no me dejan cerco. Todo lo que oigan o hayan oido de mí es falso, eso jamás lo he hecho ni volveré a hacerlo.