Archive for El Pobrecito Hablador

Ikea´s Experience II (o cómo dominar el mundo con una llave Alen)

// Septiembre 1st, 2009 // No Comments » // El Pobrecito Hablador

Queridos amigos y convecinos:

Habíamos llegado a ese punto en el que tenía lleno el salón de cajas de cartón, y me veía jugando al Tetris a tamaño natural, porque entre que mi casa es pequeña y las puñeteras cajas son como son, no tenía espacio ni para que me cupiera la menor duda.

Pues bien, armado de buenas intenciones, ingentes cantidades de paciencia y mi rudimentaria caja de herramientas, me dispuse a ir desembalando los muebles del Ikea. Empecé por lo más sencillo, mi mesita del ordenador. Joder, menos mal que era lo más sencillo.

El manual de instrucciones, por llamarlo de alguna manera, es un conjunto de dibujitos con muy mala sombra en los que, paso a paso, te guían en la construcción y montaje del mueble de marras. Hasta aquí todo perfecto, si no fuera porque tienes que fijarte en los dibujitos más que si estuvieras jugando a las siete diferencias, porque como se te escape el detalle de que el agujerito pequeño queda a la izquierda y el grande va arriba, te ves con una mesa de ordenador que podría servirte de barbacoa. De combustible, me refiero.

Estos suecos son la leche. No te sobra ni un tornillo, ni una tuerca, ni nada de nada de nada. Eso podrían advertirlo en el manual de marras: Atención, si le sobra o le falta algo, la ha cagado. La de disgustos que nos ahorraríamos.

Tras la mesa del ordenador le tocó el turno a la estantería Billy, o Bylli, o Byllyjastrem, como leches sea.  A pesar de lo aparatosa que es, el montaje es muy sencillo, si no fuera por el puñetero panel trasero, que en el dibujito lo hacen tan fácil como insertar y deslizar (que guarros estos suecos), cuando la realidad es que cuatro manos, dos gatos, un martillo y varias docenas de puntillas fueron necesarias para poder colocarlo en su sitio.

Para rematar la fena, nos decidimos a comprar unas persianas. Escarmentado, me subí a las escaleras y dejé toda la pared llena de marcas, esquina superior derecha, punto medio de la persiana, hipotenusa del angulo formado con la pared y el paralelo que pasa por Estocolmo… A pesar de todo, o la pared había encogido o la persiana estirado, porque luego no entraba en su sitio, la muy… Menos mal que la tecnología andaluza sobrepasa a la sueca, y no hay nada que una buena docena de martillazos no arregle.

En fín, amigos míos, que no es tan complicado montar un mueble de Ikea, si dispones de la caja de herramientas del de las barbas del Bricomanía, tres ayudantes, dos kilos de tila y un saco de boxeo, para desahogarte antes.

Pero, ¡y lo bonito que me ha quedado todo!

Monólogo (ii)

// Agosto 23rd, 2009 // No Comments » // El Pobrecito Hablador

Si hay algo que nos diferencia a los hombres de las mujeres es la percepción, el uso y disfrute de nuestros sentidos.

Por ejemplo, la vista de la mujer está mucho más desarrollada que la de los hombres; si no, cuando pase una muchacha a tu lado, de esas que hacen que se te salgan las bolillas de los ojos, o cuando la actriz que se te aparece en tus sueños salga en televisión, verás como ella comenta: “Sí, muy mona, pero tiene unas patas de gallo enormes…” o “Anda, pero no has visto las ojeras que tiene, si son como dos bolsas de las grandes del Ikea…” Y todo eso tú has sido incapaz de verlo, porque tu visión no va más allá de la superficie. Además, qué leches te importan a ti las patas de gallo o las ojeras. Ojeras las que tendrías si la pillaras, anda que  no.

O si no, ahí están los colores. Un día mi mujer me pidió una cosita:

“Cari, tráeme la blusa malva”

Ahí queda eso. Después de traerle, una tras otra, todas las camisas que colgaban dentro del ropero, incluyendo las mías, me enteré que el malva es como el morado, pero con más lavados. Y es que para los hombres los colores  son, digamos, unos cinco o seis, diez a lo sumo. Y un hombre no sabe diferenciar el rojo sangre del burdeos, ni falta que le hace. Nosotros sabemos lo que es rossonero, blaugrana o merengue, y punto pelota.

Incluso a la hora de las apreciaciones totalmente objetivas, nuestras diferencias son abismales. Aquí hay que tener un cuidado extremo. Imaginemos esa situación en la que ella, tras pasar una hora quitándose y poniéndose vestidos para una cena con amigos, sale del baño y te dice: “Cari, estoy más gorda, ¿verdad?”

CUIDADO. Esta es la típica pregunta trampa de la que no podremos salir, sea cual sea la respuesta. Porque si respondemos: “Sí cariño, estás más gorda”, nos puede caer una encima de las de órdago. Y si respondemos que no, también nos caerá la bronca, porque ella responderá: “Claro que lo estoy, lo que pasa es que ni me miras”.

Así que, queridos amigos, la táctica a seguir no es salir corriendo y no parar hasta Irún, sino responder con otra pregunta, algo así como “¿De  veras crees que estás más gorda?” De esta manera, dejaremos que sea ella la que se responda, y evitaremos cualquier tipo de reproche, mirada asesina o golpe con el pico de la plancha en las sienes.

Otra cuestión que nos separa de ellas es su particular percepción del espacio. Tú, inocente y desprevenido, le preguntas a ella dónde está guardado ese cable del ordenador que quitaste porque pensabas que no servía pero que luego te has dado cuenta de que no puedes vivir sin él. Y ella te responde, tan tranquila: “En su sitio”. Joder, su sitio es al lado del ordenador, y ahí no está. Y entonces es cuando ella ataca con toda su artillería, la pesada y la ligera: “Claro, como tú no guardas nada, lo vas dejando todo tirado ahí en medio…” Falso. Eso es mentira. Si viviéramos solos y alguien nos preguntara donde está el puñetero cable, responderíamos sin duda alguna que está en el segundo montón al lado de la cama, bajo el paquete de folios, justo a un palmo del montón de  colillas. Joder, no tiene pérdida. Pero llegan ellas ordenándolo todo, guardando cada cosita en su preciso y justo lugar, que luego resulta ser el tercer cajón, el que ella llama “Cajón de las tonterías”. Porque todo lo tuyo son tonterías, nada que ver con las tres brochitas de maquillaje, las quince limas para las uñas, joder, más limas que uñas…

En fín… Quizás mañana hable de las mujeres. Si encuentro el portátil antes de que ella lo guarde en su sitio.

Un monólogo

// Agosto 22nd, 2009 // 2 Comments » // El Pobrecito Hablador

Buenas tardes:

Dicen los que me conocen que, por mi forma de ser y de hablar, no estaría mal que algún día me lanzara al mundo de los monologuistas, que en este tipo de espectáculos tendría un hueco que llenar. Y hombre, uno siempre se presta a rellenar los huecos que…

¿Por dónde iba? Ah, sí, los monólogos… Se tienen que basar en las experiencias de cada uno, dándole tu punto de vista particular. No sé, por ejemplo, se puede hablar en ellos de sexo, de las relaciones de pareja, de las mujeres…

Lo de las mujeres es un tema bastante particular; aún no han comprendido que pensamos distinto y que nuestras reacciones son totalmente distintas. Nos tachan de machistas por no echarles  una mano, perdón, compartir las tareas del hogar. Y todo motivado porque aún no se han dado cuenta de que los electrodomésticos están hechos para mujeres.

Por ejemplo, échenle un ojo a una lavadora. ¿Está pensada y diseñada para hombres? Desde luego que no; si así fuera, tendrían un solo botón, podrían comprarse con los colores de tu equipo de fútbol y vendrían de fábrica con equipo de música. Pero no, las diseñan con cientos de botones, con selector de tejido… ¿Pero es que hay algún hombre que sepa de qué están hechos sus gayumbos?

Por no hablar de las dificultades intrínsecas de poner una lavadora. A ver, que alguien me explique por qué demonios una toalla azul es ropa blanca. O cómo se averigua si una camisa es ropa delicada… ¿Observándola a la hora de comer? Ays no, esto no me gusta, es que soy muy delicada… Que no, que es muy complicado.

Cuando empiezas a vivir en pareja, y vas a reuniones sociales de cualquier tipo, empiezan los comentarios insidiosos. Ya sabes, esos del tipo “¿Para cuándo el niño? Ya verás que bien, te cambian la vida, es maravilloso…” Joder, claro que te cambian la vida, como ir a  ver al proctólogo, pero no vas por ahí haciéndole propaganda al tema: “Oye, ¿para cuándo te vas a hacer la revisión de la próstata? Ya verás que bien cuando te meta  el dedo por el culo, te cambia la vida…” Que no hombre, que no , que así no me vendes la moto.

Cuando no tienes hijos y quedas para salir, en lo único en que te preocupas es en si te has echado el tabaco al bolsillo; pero si tienes un niño… Que si el carrito, la silla para el coche, el calientabiberones, el potito, el sacaleches… Joder con el sacaleches, que así dicho de buenas a primeras pensaba que lo vendían en los sex-shops…

En fín, las relaciones humanas, que son un universo infinito e inexcrutable. Otro día quizás hable de las mujeres. Quien sabe.

De feria (y III)

// Agosto 21st, 2009 // No Comments » // El Pobrecito Hablador

Ay señor, que semanita…

Vaya diita el de ayer. Por la mañana celebrábamos el día de las comarcas de la Serranía de Ronda y Guadalhorce, así que nos acompañaron los compañeros de Cártama, Pizarra, Antequera… vamos, una jartá de andalucistas de los buenos.

Pero tú sabes como son estas cosas; cuando más gente tienes en la caseta y cuando más pendiente tienes que estar de que todos los compañeros estén a gusto, hala, se cruza por allí Luis Pizarro, consejero de la Junta de Andalucía, acompañado por Miguel Ángel Heredia. Y no acaba ahí la cosa, sino que a los 5  minutos hace su aparición, con su flamante chaqueta de paño, gorda como el pan de higo, y su fantástico moreno Javier Arenas, acompañado de su séquito popular. Total, un revuelo de gente de una y otra tendencia política, saludos con puyadita de aliño, sonrisas de tiburón… Lo normal en estas cosas.

Me alegró volver a encontrarme con amigos que, a pesar de estar equivocados y militar  en el PP, siguen siendo amigos: Juande Villena, JJ… Hay que separar la política de las relaciones humanas, y ser capaces de tomarnos una cerveza, o dos, con personas que militan en otros partidos. Quizás, si todos aprendieran a hacerlo, otro gallo le cantaría a la política nacional. A la internacional, ya ni te cuento.

Por la noche subimos al Real, a visitar a los compañeros de C.C.O.O., que nos habían invitado a una recepción en su caseta. Allí compartimos unas copa con los compañeros del sindicato, con Antonio Herrera en particular.  Además, apareció nuestro alcalde, Francisco de la Torre, con  el que departimos unos instantes, acompañado de Mariví Romero, concejala de Bienestar Social y antigua compañera en debates televisivos. Los tiempos cambian pero nos conservamos de puta madre, Mariví… Bueno, quitando el pelo que voy perdiendo…

Y hoy hemos celebrado el día del comité local de Málaga, con la asisteencia de todo el comité local y un gran número de militantes y simpatizantes. El libro de firmas tiene momentos en que echa humo, y la caseta se pone a mil. Hoy, nuestros vecinos de la caseta del PP, cuando cruzaban por allí, nos miraban un poco de reojo. Será que no les ha gustado demasiado lo de la moción de censura de Sierra Yeguas.. Hijos míos, un día toca una  de cal, y otros.. ah, bueno, no, que arena ya teneis bastante…

De feria (y II)

// Agosto 18th, 2009 // No Comments » // El Pobrecito Hablador

Buenas tardes:

Tras meter los pies en agua, me siento ante el teclado para contaros estos dos últimos días transcurridos en la Feria del Centro.

Ayer lunes actualizamos un tanto la imagen de la caseta, adornándola con más banderas blanquiverdes y guirnaldas con el logo del Partido, para que desde cualquier punto de la Plaza de la Constitución se nos visualizara, incluso tapados por los carteles de gaviotas felices.

A media mañana, recibimos la amable visita de dos agentes de la Policía Municipal, para ver si teníamos todos nuestros papeles en regla, cuestión que se solventó sin problemas. Pero les preguntamos por si tenían conocimiento sobre el bando del alcalde en el que se instaba a los empresarios a que se mantuviera una misma imagen en todas las casetas, amén de la prohibición de colocar mesas en la plaza y otras cuestiones, ante lo cual los agentes mostraron su desconocimiento. Espero que se las lean y vean quienes cumplen con toda la normativa y quienes se la han saltado a la torera.

Y hoy martes, antesala de un día festivo en Málaga, el ambiente ha ido en aumento de forma paulatina. Hoy se han repartido un gran número de raciones de callos, perfectos para proteger los estómagos con una gruesa capa de grasa contra los ataques etílicos, aunque no tan apropiados para las calores que venimos sufriendo. A pesar de todo, han volado.

Hemos recibido la visita de Pedro Moreno Brenes, portavoz del Grupo Municipal de IU, y de gran parte del Comité Provincial del PP, con Francis Salado a la cabeza. Con todos ellos hemos departido y compartido unos vasos de vino de la tierra, que es tiempo de feria y de olvidar rencillas políticas.

Y esta noche al Real de la Feria, a visitar a los compañeros de UGT y CCOO. Si los pies me lo permiten.

De feria (I)

// Agosto 16th, 2009 // No Comments » // El Pobrecito Hablador

A la paz de Dios:

Ya llevamos dos días y medio de feria, contando la noche de apertura de los fuegos desde la  playa, con su concierto y su discurso chavista por parte del señor alcalde, que si somos los mejores, que si esto es lo más grande… Y mientras tanto, mi IBI ardiendo en el cielo malagueño.

Este año, como Partido Andalucista estrenamos caseta en la Feria del Centro, esa que, solapadamente, se están intentando cargar, pero que les va a costar quitársela de enmedio, puesto que es una costumbre tan arraigada ya en el malagueño como el tomarse unos limones cascaruos el Viernes Santo o irse de moraga en San Juan. Y  si no, al tiempo.

Curioso el tema de las casetas del Centro, sobre todo las de la Plaza de la Constitución. Días antes del estreno hacen parar todo el montaje de las mismas, aduciendo que no se acogían a lo permitido por el Ayuntamiento, y nosotros, tan pulcros como siempre, y haciendo caso de todas las ordenanzas, leyes y bandos que haya de por medio, seguimos las instrucciones y cambiamos lo que hubiera que cambiar. Pero, para sorpresa nuestra, el resto de casetas han seguido igual, sin cambiar un ápice lo que ya tenían hecho, y haciendo caso omiso de las mismas advertencias que nosotros hemos seguido. Curioso, muy curioso.

Tonterías políticas aparte, el estreno estuvo de lujo.  Desde la afluencia de compañeros de toda la provincia, como la de nuestra Secretaria General, Pilar Gonzalez, nuestro Secretario Provincial, Salvador López, así como representantes de  diversas fuerzas sociales de la provincia, y medios de comunicación, tanto de ámbito local como estatal.

Quiero hacer desde aquí un sincero homenaje a los compañeros del Comité Local del Partido, encabezados  por la Secretaria Local, que están dando lo mejor de sí mismos para que todo salga a pedir de boca. Y a fe mía que lo están consiguiendo con creces.

El calor… bueno, no es para tanto.. Qué son 35º a la sombra, cuando tienes un microclima a tu disposición, ¿verdad, Toñi? Además, lo que un abanico refresca por fuera, un buen vino de la tierra lo refresca por dentro.

Porque la feria está para  eso, para sudar entre amigos, compartir una copa, o dos, o una docena, entre risas, bailes e historias inverosímiles de argentinas lactófilas. Por no hablar de la campiña cordobesa y los búfalos. Señor, que panda.

Hoy domingo la cosa ha estado más tranquilita; menos gente por la calle, un poco más de espacio entre cuerpo y cuerpo, y quizás unas décimas menos de temperatura.  A ver como se presenta la semana.

En fín, mañana más… si  el cuerpo lo aguanta.

Ikea’s Experience (o la madre que parió a los suecos) I

// Agosto 4th, 2009 // 2 Comments » // El Pobrecito Hablador

Estimad@s amig@s:

¿En tu ciudad, pueblo, capital de provincia o pedanía no hay Ikea? Pues ni es ciudad ni es nada; antes, para que un pueblo fuera pueblo, era condición indispensable que entre sus calles pudiera encontrarse un puticlub. Pero ya no; ahora lo que realmente da status a una localidad es que tenga un Ikea cerquita. Si no, viven en medio de la nada más absoluta.

Y claro, en cuantito te lo montan, pues ya estás tardando en ir a verlo, a ver si es verdad que tienen una casa que cabe dentro de una cabina de teléfonos, que si las cocinas se esconden como las armas del James Bond, y demás leyendas urbanas que circulan por ahí.

Lo primero en lo que caes en la cuenta nada más atravesar sus puertas es que esto lo han ideado suecos. Si Ikea fuera andaluz, lo primero que te encontrarías sería el bar, nada más entrar, para poder esperar mientras la parienta le da vueltas a los pasillos buscando tapetitos para la mesa y taburetes estilo colonial. Pero no, para llegar al puñetero restaurante tienes que atravesar toooooda la tienda, siguiendo unas flechitas pegadas al suelo, junto a unas huellas de pies, por si se te ocurre perderte. Porque no hay cojones de perderse dentro de un Ikea; lógico, porque está estructurado como un laaaargo pasillo, por el que no tienes más pelotas que desplazarte en un sentido o en el otro. Pero si se te ocurre recular, te ves arrastrado por una marabunta de carritos amarillos, bolsas del mismo color, maridos con un lápiz en la mano y el catálogo en la otra. Así que no te queda otra que hacerte el recorrido entero, ya sea por propio interés, porque quieres tomarte una cervecita o simplemente porque te estás meando desde que eras chico.

Hay que reconocer que lo tienen muy bien pensado estos suecos: a la entrada tienes tus papelitos para apuntar, tu metro de papel plastificado, que por cierto les encanta a mis gatos como juguete, un viaje de lápices del tamaño de un mondadientes y una pila de catálogos del Ikea, junto a un cartel que advierte que el susodicho volumen es para uso exclusivo dentro de la tienda. Anda que si les diera por registrar los bolsos… A veces me quedo sorprendido viendo como las señoras cogen los puñados de lápices como si fueran palomitas:

Son para mi sobrino, para que pinte, es que le gusta tanto dibujar…

En fín, que una vez metidos en harina, ves que es verdad: hay casas amuebladas de 20 metros cuadrados, con cocina, cuarto de baño, sala de gimnasia, spa y piscina cubierta. Eso sí, si llegas corriendo a casa porque te ha dado un apretón, mientras que apartas la mesa-encimera-tabla de planchar para poder esconder la bañera-figorífico, ya te lo has hecho en los pantalones.

Era mi cuarta visita al Ikea y ya era hora de que nos fuéramos de allí con algo que no fueran unas sartenes, media docena de vasos o unas tijeras de cocina. Así que, armados de planito de la casa, libretita con medida de cada pared, recoveco y esquina, nos decidimos a comprarnos unas cuantas estanterías, un par de muebles y algunos detallitos más. Todo muy mono y muy bien preparado: te dicen el lugar exacto en el que tienes que recoger cada uno de los paquetes, para que no te pegues dando vueltas durante horas y horas buscando la caja de la puñetera estantería Billy (o Bylli, o como carajo se llame). Pues no. Ahí la cagaste. Porque cuando vas al pasillo 3, sección 24, que es donde se supone que están las cajas con las puertas, pues resulta que no, que ahí lo que hay apiladas son las cunas Strogenfon, que no es ni de cerca lo que tú buscas. Así que sales en busca de un muchacho vestido de azul o de amarillo, un claro homenaje sueco a las Brigadas del Carranza, a ver si te puede servir de guía. Uno de ellos me indica que lo que tienes que hacer es acercarte a alguno de los monitores táctiles que hay desperdigados por el almacén, que te indicará donde buscar esa caja.

Qué bien lo tienen montado esta gente, piensas mientras te acercas al monitor. Pero resulta que para que te indique el lugar exacto de recogida tienes que saberte el nombrecito del mueble en cuestión, cosa fácil si es la estanteria Billy (o Bylli, o bilis), pero si es la plancha Gronferhen, tú ya ni te acuerdas si iba con hache intercalada, con diéresis en la e o acento átono en la g. Total, que vuelves a buscar a tu parienta, que es la que tiene el catálogo con las páginas marcadas, y te aprendes de memoria el nombrecito de marras, vuelves al monitor, esperas a que el torpe de delante tuya de la cola deje de darle vueltas a la pared buscando el teclado, le explicas que tiene que pulsar la pantalla, y la pulsa, pero como tiene unos dedos gordos como bates de beisbol, pues pulsa cuatro teclas a la vez… Total, una desesperación.

Tras media hora de cabezazos contra la columna, llega tu turno, escribes el nombre del mueblecito, lees la sección y el pasillo en el que se encuentran, que resulta que está justamente en la otra punta del almacén, con lo que vuelves a darle la vuelta al puto Ikea con tu carro cargado de cajas, machacándote los tobillos con las esquinas de cartón, que serán de cartón pero joden una barbaridad. Ea, ya lo has cargado todo, y lo arrastras despacio, como los judios arrastraban las piedras de la Gran Pirámide, y llegas a la cola, y allá a lo lejos, casi perdida en la bruma, ves la caja, leeeeejos leeeeejos, y la cajera es una hormiguita pequeñita… Si al principio entraste ilusionado, a esa hora estas ya de muebles, sillas y estantes hasta las raices de los pelos de las ingles.

Llegamos a la caja, y fuimos pasando los paquetes de uno en uno. Como el Focus no es precisamente una furgoneta, contraté el servicio de transporte, con lo que me ahorré:

a) Arrastrarlo todo hasta el coche.

b) Jugar al Tetris con los paquetes.

c) Acordarme de la madre de todos los que se apellidaran Johanson.

d) Sacarlos del coche al llegar a casa.

e) Subirlos hasta el tercero.

f) Dejarlos caer sobre el suelo del salón, a ver si así se me iba la mala hostia del viaje.

Pero a pesar de ahorrarme todo esto, lo peor estaba aún por llegar…

(Continuará…)

Ni los buenos días

// Julio 14th, 2009 // No Comments » // El Pobrecito Hablador

Estimado lector:

Te lo dije, mira que te lo dije. Que no me gustaba lo que estaba viendo, que nos la iban a meter doblada. Pues mira por donde llevaba razón. Pero ha sido peor aún de lo que esperaba.

Porque nos han engañado y timado, nos llaman carajotes en nuestra cara, y además ponen esa media sonrisa del que sabe que te la estás tragando y te la vas a seguir tragando.

No sé si te habrás enterado de todo este folletín de la financiación autonómica. Hace unos días, nuestro presidentito de la Junta nos prometía ser la comunidad que más dinero iba a recibir del Estado, y yo te decía que era lo normal, puesto que somos la mayor comunidad, la que más habitantes tienes, etc. Pues no. Ahora vas y lo cascas. Que no, oye, que no somos la que más euros recibimos.

Te contarán que están contentos porque recibimos más que antes. No te jode, TODAS reciben más que antes. Lo que nos faltaba era, encima, recibir menos.

Te dirán que se ha seguido el criterio de la población. MENTIRA: somos la que más población tiene y no somos los que más recibimos.

Te contarán que se ha seguido el criterio de la dispersión. MENTIRA: somos el territorio mayor, y por tanto con mayor dispersión de la población, y no somos el que más recibimos.

Te dirán que se ha seguido el criterio de la ley de dependencia. MENTIRA: somos la comunidad donde más avanzada está  la Ley de Dependencia, donde más servicios presta, y no somos la que más dinero recibe.

Te dirán que han seguido el criterio de la población en edad escolar. MENTIRA: somos la comunidad con más población en edad escolar, y no somos la que más dinero recibe.

Te dirán que han seguido criterios de cohesión y desigualdad. MENTIRA: somos la comunidad con más paro del Estado, la que está a la cola de Europa en cualquier estadística, y no somos la que más dinero recibe.

Para colmo, intentarán engañarte con las cifras, pero ten en cuenta que te han metido, como dinero en servicios esenciales, los metros y el Guadalquivir. De esa manera, los números les cuadran, te sueltan una retahila de cifras y te lían, y aquí paz y después gloria. Es que otras cosas no pueden meter para engordar las cifras, porque hospitales, colegios, guarderías… de eso no es que hayan hecho mucho, la verdad.

Seguramente oirás algo sobre un porcentaje del IVA y los impuestos. Verás, te voy a explicar que pasa con el IVA que pagas. Tú mañana vas y te vas de vacaciones a Torremolinos, a un hotel de una cadena hotelera. Evidentemente, el hotel está en Andalucía, los trabajadores son andaluces… Tú terminas tus vacaciones y pagas. ¿Sabes donde va el IVA que estás pagando? No, a Andalucía no, ese IVA se va directamente al lugar donde la cadena hotelera tenga su sede central, que suele ser Madrid, Barcelona, Bilbao… Cualquier sitio menos territorio andaluz. De esa manera, nosotros ponemos toda la mano de obra, pero los beneficios se van fuera de nuestra tierra. Así de sencillo. Y lo mismo pasa con todo. Igualito igualito. Ya lo sabes: el dinero que otros se llevan de más, ya tienes claro de donde se lo llevan.

Yo sólo te digo que te fijes en algo, y es con quién han negociado este tema de los eurillos que van para cada comunidad autónoma. ¿Con los presidentes autonómicos? ¿Con todos los partidos políticos? Va a ser que no. Lo han negociado con los tres diputados de ERC en el Congreso. Oye, que me quito el sombrero ante ellos, que se lo han currado, tienen un par y han conseguido lo que querían: más para ellos. Lógico.

¿Te has parado a pensar en cómo sería la historia si en lugar de ser tres diputados de ERC fueran tres diputados que miraran por los intereses de los andaluces? Pues siéntate, piénsalo y luego me lo cuentas.

Así que yo, por lo menos, cuando un socialista me dé los buenos días, desconfiaré: ni será de día, ni será bueno.

Debo tener cara de tonto

// Julio 10th, 2009 // No Comments » // El Pobrecito Hablador

Sí, amigos y convecinos, debo tener cara de tonto. Porque si no no puedo explicarme que desde el Gobierno Central y el Autonómico me estén contando lo que me están contando.

Verás, todo viene a cuento de la negociación de la financiación autonómica. Resulta que a los amigos catalanes les han prometido que les van a pagar más que a la media del Estado. Vale. Bien. Y Griñán dice que Andalucía será la comunidad autónoma que más euros va a recibir. Vale. Bien también.

Pero es que es una carajotada. Si Andalucía es la comunidad más grande del Estado, y con más población, lo que nos faltaría es que no fuéramos la que más dinero recibiera. Es de perogrullo.

Yo le lanzo un reto a Griñán, o a Chaves, o a Zarrías, o al mismísimo Zapatero. Hagamos las cuentas. Dividamos la pasta que van a recibir los catalanes entre el número de habitantes de Cataluña, y hagamos la misma operación con Andalucía. Y que digan esas dos cifras en los medios. Ojo, no vale coger el censo de los andaluces de hace veinte años, una maniobra que Aznar usó con asiduidad para robarnos la pasta proveniente de Bruselas. Sin trampas, dos divisiones; no creo que tengan problemas para hacerlas. Si no, que llamen a Solbes que está aburrido.

Y apuesto lo que quieras a que salimos perdiendo. Si no, al tiempo.

De anchoas y trajes

// Julio 8th, 2009 // 2 Comments » // El Pobrecito Hablador

Buenas:

Si la anchoa cotizara en bolsa, hoy andaría por las nubes. Y es que le están dando un protagonismo al pobre bicho nunca visto en estos lares.

Y la culpable de todo es Doña Rita Barberá; ella, con su voz de camionero recién levantado tras una noche de Ducados, póker y aguardiente,  echa mano de las anchoas que le regala el Presidente de Cantabria a Zapatero cada vez que pasa por la Moncloa, a cuento de los famosos trajes sin factura de Camps.

Además, declara a voz en grito que cómo vamos a pensar que se puede comprar a alguien regalándole unos trajecitos de nada, que mira que hay que ser mal pensados, malas personas, arrastrados de la vida…

Y es que Rita Barberá no entiende que los regalos no tienen que servir para comprar a nadie; es evidente que con unos trajes no se compra la voluntad de nadie. Pero lo que sí pueden hacer esos regalos es agradecer favores prestados, hombre, muchas gracias por la mano que me echaste,  no sabes lo bien que me ha venido, toma este detallito, total son cuatro trapitos de nada.

Ojo, que yo no digo que los trajes sean en pago de nada, ehhh, atención, abogados, jueces, magistrados… No vayamos a buscar lo que no hay, ojito.

De todas formas, de cada regalito que recibo por mis onomásticas guardo el ticket, empezando desde los clicks de Famobil que me compraban por buenas notas. Nunca se sabe.