Ikea´s Experience II (o cómo dominar el mundo con una llave Alen)
// Septiembre 1st, 2009 // El Pobrecito Hablador
Queridos amigos y convecinos:
Habíamos llegado a ese punto en el que tenía lleno el salón de cajas de cartón, y me veía jugando al Tetris a tamaño natural, porque entre que mi casa es pequeña y las puñeteras cajas son como son, no tenía espacio ni para que me cupiera la menor duda.
Pues bien, armado de buenas intenciones, ingentes cantidades de paciencia y mi rudimentaria caja de herramientas, me dispuse a ir desembalando los muebles del Ikea. Empecé por lo más sencillo, mi mesita del ordenador. Joder, menos mal que era lo más sencillo.
El manual de instrucciones, por llamarlo de alguna manera, es un conjunto de dibujitos con muy mala sombra en los que, paso a paso, te guían en la construcción y montaje del mueble de marras. Hasta aquí todo perfecto, si no fuera porque tienes que fijarte en los dibujitos más que si estuvieras jugando a las siete diferencias, porque como se te escape el detalle de que el agujerito pequeño queda a la izquierda y el grande va arriba, te ves con una mesa de ordenador que podría servirte de barbacoa. De combustible, me refiero.
Estos suecos son la leche. No te sobra ni un tornillo, ni una tuerca, ni nada de nada de nada. Eso podrían advertirlo en el manual de marras: Atención, si le sobra o le falta algo, la ha cagado. La de disgustos que nos ahorraríamos.
Tras la mesa del ordenador le tocó el turno a la estantería Billy, o Bylli, o Byllyjastrem, como leches sea. A pesar de lo aparatosa que es, el montaje es muy sencillo, si no fuera por el puñetero panel trasero, que en el dibujito lo hacen tan fácil como insertar y deslizar (que guarros estos suecos), cuando la realidad es que cuatro manos, dos gatos, un martillo y varias docenas de puntillas fueron necesarias para poder colocarlo en su sitio.
Para rematar la fena, nos decidimos a comprar unas persianas. Escarmentado, me subí a las escaleras y dejé toda la pared llena de marcas, esquina superior derecha, punto medio de la persiana, hipotenusa del angulo formado con la pared y el paralelo que pasa por Estocolmo… A pesar de todo, o la pared había encogido o la persiana estirado, porque luego no entraba en su sitio, la muy… Menos mal que la tecnología andaluza sobrepasa a la sueca, y no hay nada que una buena docena de martillazos no arregle.
En fín, amigos míos, que no es tan complicado montar un mueble de Ikea, si dispones de la caja de herramientas del de las barbas del Bricomanía, tres ayudantes, dos kilos de tila y un saco de boxeo, para desahogarte antes.
Pero, ¡y lo bonito que me ha quedado todo!



