Cangrejeros
// abril 6th, 2009 // El Pobrecito Hablador
No te entiendo, mira que lo intento pero no te entiendo ni te comprendo. No veo lógica en tu afán de caminar de espaldas, andando hacia atrás, haciendo gala del apodo que con tanta sabiduria el pueblo te ha colgado, mirando a la cara de un Cristo o una Virgen.
Me parece bien que tu fervor o devoción a una imagen te haga acompañarlos durante buena parte del recorrido, en eso no entro ni salgo. Lo que no me parece normal es tu manera de hacerlo. Si se dijera que no tienes oportunidad de hacerlo de otra manera, pues mira, pero es que puedes hacerlo de tantas formas: con una vela, bajo un capirote desde el anonimato, portando en tus hombros a esa imagen que tanto devocionas, o de promesa tras el trono.
Pero tú no; tú vas con tu camisa con un animalito bordado, sea cocodrilo, caballo o lo que sea, andando hacia atrás, dando por culo a la cuadrilla del pertiguero, o entorpeciendo la labor de mayordomos y capataces, para que todo el mundo te vea lo cool que eres, tan modelno dentro de lo tradicional, tan fashion entre lo fashion…
Tú puedes hacer lo que quieras, porque además te lo permiten, pero te voy a dar un consejo, que si quieres lo tomas y si no lo dejas, como las lentejas. Si tanto te gusta tu Cristo o tu Virgen, lo tienes 364 días al año en su capilla, si sabes donde cae, claro, y puedes verlo tan cerca como quieras y con toda la tranquilidad del mundo, hablarle a la cara, rezarle o lo que sea que hagas cuando vas cangrejeando por la vida. Y si lo que quieres es seguirlo en su Via Crucis, coge tu túnica y síguele. El resto, perdona que te diga, son pijotadas.



