De linces, condones, niños y curas (y no en ese orden)
// marzo 19th, 2009 // El Pobrecito Hablador
A la paz de Dios:
Dice un chaval que está empezando en esto de la literatura, en una de sus novelas:
Amigo Sancho, con la Iglesia hemos topado.
Y mira tú, que el tío lo clava. Andan los ánimos revueltos desde que ha saltado a la palestra la campaña de la Iglesia en contra del aborto, no por el tema en sí, sino por la manera en que realiza la campaña, enfrentando la esperanza de vida de un recién nacido humano con la de un cachorro de lince. Desde luego, es que a la Conferencia Episcopal parece que las campañas se las hace el mismo que lanzaba las de Benneton, porque si lo que quieren es crear polémica, dan en la diana todas las veces.
Que la Iglesia esté en contra del aborto no es novedad, pero lo que escuece es su forma de defender sus ideas y postulados. Comparar una vida humana con la de una especie protegida y afirmar, tan a la ligera, que un lince está más protegido que un feto humano es, como mínimo, disparatado. Disparatado en el planteamiento y en las formas, que es donde la Iglesia suele perder buena parte de sus razones.
A partir de ahí, las reacciones no se han hecho esperar: los ecologistas están que echan fuego, los periódicos repletos de columnas a favor y en contra, políticos enzarzados en guerras dialécticas… Un escándalo de los buenos.
Lo que a mí me enerva de este tipo de campañas es que estos señores de sotana y alzacuellos sólo las hacen en un solo sentido, y es en aquel que hace referencia a la sexualidad y sus derivados. Esperando estoy, sentado por supuesto, a que la Iglesia lance una campaña igualita que esta, pero cambiando la imagen del tierno bebé por el de una madre maltratada, o por el de un indigente quemado vivo, o por la de un inmigrante que se muere en el fondo de una patera.
Siguiendo los mismos derroteros, el Papa deja caer una de las suyas, afirmando que el uso de los preservativos provoca un aumento de los enfermos de SIDA. No sé exactamente qué grupo de expertos asesora a Su Santidad en estos aspectos, pero me parece a mi que no lo hacen muy acertadamemte. Decir que los preservativos provocan y acentúan el problema del SIDA es una insensatez, y más aún en el lugar en el que lo dice, el África subsahariana, donde esta enfermedad es una plaga que se lleva cada año cientos de miles de víctimas. Si fuera cierta su afirmación, Europa, que es el continente donde más preservativos se venden, sería el lugar con más enfermos pero fíjate que no, que es justo donde el número de enfermos es mejor. ¿Casualidad? ¿Azar? ¿Protección divina irradiada desde el Vaticano? Va a ser que no.
La Iglesia no entiende que la gente suele echar algún que otro cohete con otras personas sin necesidad que de que sean su pareja, y que eso no va contra ninguna ley natural. Y de ahí que el preservativo sea la medida más efectiva, dentro de la sociedad en la que nos ha tocado vivir.
Lo antinatural es el celibato, además de malo para los nervios.




Amén…